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Monzón

Cuando la belleza y la música se suman y encarnan en Lucía, Ana y Arturo

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Ya sabemos bien de L’Incantari y de la capacidad que atesoran para dejarnos rendidos a su música, a sus canciones, a sus instrumentos, a las voces de Lucía Samitier y de Arturo Palomares, bien secundados siempre por Ana Cereza. Sí, estábamos avisados, pero nos gusta reiterarnos en la atmósfera celestial de todo lo que producen aquí, allá o acuyá.

Ayer tocaba la magnífica iglesia de san Pedro Apóstol, en Binéfar. Organizaba el Centro de Estudios Literanos (CELLIT), en el marco de su décimo quinto aniversario, y colaboraba el Ayuntamiento de Binéfar y la propia parroquia. El templo presentaba un casi lleno; por algo será. Vimos a vecinos de diferentes pueblos de la comarca, imbuidos por las notas imantadas de los nuestros. Desde el primer tema, se podía respirar ese ambiente especial que abrazaba la tarde-noche. Los temas se fueron anidando, previa descripción de Arturo –dos a dos-, con una armonía capaz de ir creciendo con la discreción de los mejores. Se sentía, pero no se notaba; cosas de la emoción emocionada.

Fueron sonando las canciones de su último disco, Música antigua y tradicional de la Comarca de La Litera, basado en un proyecto de investigación e interpretación de un repertorio desconocido perteneciente a nuestra comarca; un libro-cd coeditadopor  L’Incantari y el CELLIT. De norte a sur, de este a oeste, de La salve de Tamarite de Litera, a la Pastora la Galana de Camporrells o a los deliciosos Gozos de Binéfar que son los de san Quílez y santa Julia. Ovaciones cada vez más elevadas en tiempo y sonoridad, todos en pie tras el tema final, que no fue colofón ante las palmas, el humo y el obligado bis.

Contar con L’Incantari como orgullo de esta comarca, porque aquí nacieron y se hicieron, es un activo que cabe mimar. ¿Cómo? Disfrutándolos mucho más a menudo. Vimos en primera fila al consejero comarcal de Cultura, Chemis Ferrer, y lo vimos tomando buena nota.

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