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Aínsa homenajea In Memorian al ‘maestro del compromiso’, Ánchel Conte

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Excepcional, comprometido y generoso. Curioso, siempre dispuesto a aprender y agitador de conciencias, maestro de la libertad. Resumir la vida de Ánchel Conte, el polifacético profesor natural de Alcolea de Cinca, es un reto difícil de abordar, incluso reuniendo a sus personas más cercanas en el emotivo homenaje del 10 de febrero en Aínsa. Sobre todo porque nunca, ni siquiera en sus últimos días de vida, tal y como explicaba su marido Ignacio Barroso este sábado, cesó su motivación por seguir produciendo conocimiento, dejando la impronta de su paso por este mundo de diversas y muy enriquecedoras formas.

El encuentro pretendía ensalzar a quien fuese uno de los fundadores de la revista Andalán, impulsor del grupo de bailes tradicionales del Biello Sobrarbe y despertador de conciencias en toda una generación de jóvenes sobrarbenses durante su breve pero intenso paso por el Instituto de Aínsa. Así fue como comenzó su periplo en el Alto Aragón: enseñando a pensar, a tener espíritu crítico, a amar la tierra y la libertad. Era finales de los sesenta. Él apenas tenía 24 años. Comunista y homosexual, además de llevar por bandera un modo poco convencional de ejercer como profesor en esa época, derivaron en su despido unos años después.

Su huella, sin embargo, no solo permanece a día de hoy, sino que brilla en aquellos bailes que estaban abocados a desaparecer, y se lee en sus poemas escritos en aragonés, una lengua que a sus alumnos les daba vergüenza hablar y que él aprendió y revalorizó hasta plasmarla en títulos tan emblemáticos como ‘No deixez morir a mía voz’. También se puede ver la última gaita de boto aragonesa que ayudó a recuperar en el Museo de Artes y Oficios Tradicionales de la Villa Medieval de Aínsa, a partir de ahora colocada junto a su propio traje del Biello, donado recientemente al ayuntamiento.

El homenaje se desarrollaba desde las 18. 00 horas en un Centro Cultural repleto de personas que lo conocieron y muchas otras que no, pero que han sabido de la importancia de su figura en el territorio. Las intervenciones de amigos, compañeros y familiares se  producían en su mayoría en aragonés, y entre los invitados se contaba con la presencia de los grupos musicales La Orquestina del Fabirol y Os Chotos, Javier Giralt y Juan Pablo Martínez, de la Academia Aragonesa de la Lengua, a la que Ánchel pertenecía, la profesora Concha Tovar o Jorge Pueyo, diputado en el Congreso. También han intervenían sus editores. Marina Heredia destacaba que su faceta como poeta nació en Aínsa, mientras que Chusé Raúl Usón en el papel de maestro de ceremonias reconocía su ingente labor como investigador. Una veintena de libros dan fe de su impecable labor, el último ‘Los mudéjares y moriscos de la Tierra de Vera (Almería) en el tránsito del siglo XV al XVI’, que vio la luz pocos días después de que él se apagara para siempre en esa misma provincia.

Juanjo Generelo, director del Archivo Histórico Provincial de Huesca, recordaba la emoción con que Ánchel Conte se sumergía en la búsqueda de información, llegando incluso a llorar viendo documentos, y Cruz Barrio, bibliotecaria del Centro Aragonés de Barcelona, manifestaba la enorme suerte que supuso el hecho de que conociese a Ignacio Barroso y se trasladase a Barcelona en 1979. Desde allí realizó la mayor parte de su trabajo como investigador. “Aún recuerdo la ilusión que me provocó conocer a un fundador de Andalán. Me dio permiso para entrar en su vida y ahí sigo”, exponía cariñosamente Barrio. “En aquellos años compartimos momentos históricos, homenajes y recuerdos, y cada una de sus presentaciones de libros se convertía en una fiesta”. Y es que solo él, con su carisma, podía vender en Barcelona cien ejemplares escritos en aragonés.

El homenaje continuaba su curso hasta primeras horas de la noche, momento en que tomaba la palabra el alcalde de Aínsa-Sobrarbe, Enrique Pueyo, recalcando la excepcionalidad de un hombre “que hizo cosas increíbles». Y tuvimos la suerte de contar con su presencia durante siete años en Aínsa. Nunca podremos olvidar todo lo que hizo por esta comarca. Siempre lo llevaremos en nuestro corazón”. Antes de que el Biello Sobrarbe cerrase el acontecimiento, con esas músicas y movimientos que tantas otras veces habría escuchado y bailado el propio Conte, Ignacio Barroso lanzaba las últimas palabras: “Ánchel vive en la lucha por el aragonés, en la lucha contra el racismo y contra toda discriminación. Y vivirá siempre en la lucha de quienes quieren una sociedad de personas libres y iguales”.

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