La Morisma es la fiesta más emblemática de cuantas se celebran en Aínsa, que rememora la legendaria batalla entre moros y cristianos en el año 724 y a la que dan vida medio millar de vecinos y vecinas del territorio. Pasadas las 22:30h, las comitivas musulmana y cristiana tomaban la Plaza Mayor ataviadas con trajes de la época y ante 1000 espectadores, muchos de ellos fieles a una obra que sale adelante, cada dos años, gracias a la implicación de todo un pueblo.
La juventud marcaba una edición que se esperaba especialmente emocionante, ya que tras casi medio siglo encarnando el papel de rey cristiano, Pedro Miguel Bernad cedía el testigo a su hijo Miguel, consolidando un relevo en los papeles principales que ya se había iniciado en las últimas ediciones. En esta ocasión, además, y ya sin atisbo de lluvia que impidiese llevar a término el espectáculo, las reinas debutaron con la desenvoltura que solo el vínculo con la historia y el respeto a la tradición pueden dar. Ese relevo en los papeles principales se ha extendido a buena parte del elenco, destacando por su temprana edad Fabián Campoy en el dicho de Saint Lary, Inés Gastón en el papel del Lazarillo, Lucas Hernando y Beltrán Solanilla como la Chusma y Yago Hernando como nuevo monaguillo.

Javier Bergua, por su parte, interpretaba a Calasanz, simbolizando la entrega de la carta puebla en su 900 aniversario al rey Garcí Ximénez. A ellos se ha sumado una recuperación especialmente singular, el regreso del dicho de la Fabla encarnado este año por Ángel Luis Saludas, ‘Barré’, protagonista del premiado documental 21.000 palabras, dirigido por Maxi Campo. “Hemos vivido una Morisma espectacular, donde las nuevas generaciones van cogiendo el testigo y asumiendo papeles principales de la obra, algo que para el pueblo es un orgullo porque garantiza el futuro de la tradición”, aseguraba al cierre de la noche el alcalde de Aínsa-Sobrarbe Enrique Pueyo.
El momento más simbólico de la noche llegaba de la mano de Miguel Bernad otorgando a su padre la Real Orden de La Morisma, la máxima distinción concedida por la Asociación Cultural La Morisma, en reconocimiento a casi toda una vida entregado a la representación. “El instante fue, sin duda alguna, la materialización del cambio de generación sobre el propio escenario. Quienes llevamos más tiempo del que podemos recordar involucrados en la organización y puesta en valor de esta fiesta, no hemos podido evitar emocionarnos”, concluía Isabel Bergua, la presidenta de la asociación.

Este 2026 no querían perderse el acontecimiento el vicepresidente de las Cortes Gerardo Oliván; Pilar Alegría y Jorge Pueyo, diputados de las Cortes; Isaac Claver, presidente de la Diputación Provincial de Huesca; José Manuel Bielsa, presidente comarcal; Luis Fuster, alcalde de Peralta de Calasanz; y una decena de alcaldes franceses, entre los que se encontraban los de Arreau y Saint Lary, hermanados con Aínsa y Boltaña respectivamente.









